¿Pueden las mascotas ser consideradas dependientes fiscales? ¿Y deducir fiscalmente sus gastos?
¡Qué tal! Es un gusto saludarte. En IAContable sabemos que las mascotas son hoy parte fundamental de nuestras familias (los famosos «perrhijos» o «gatihijos»), pero en el estricto terreno de las leyes fiscales mexicanas, la realidad es distinta a la emocional.
A continuación, te presento el análisis técnico-legal sobre si las mascotas pueden ser consideradas dependientes fiscales.
La respuesta corta: No (por ahora)
Actualmente, en el sistema fiscal mexicano las mascotas no pueden ser consideradas dependientes fiscales. A pesar de que socialmente se les reconoce como miembros de la familia, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR) no les otorgan esa calidad jurídica.
Fundamentos Legales
La imposibilidad de deducir gastos de mascotas o considerarlas dependientes se basa en los siguientes puntos:
1. Limitación del Artículo 151 de la LISR El artículo 151 de la Ley del Impuesto sobre la Renta establece de forma taxativa (cerrada) quiénes pueden ser sujetos de deducciones personales por concepto de salud o gastos médicos. El texto indica que se pueden deducir gastos para:
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El propio contribuyente.
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Su cónyuge o concubino(a).
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Sus ascendientes (padres, abuelos).
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Sus descendientes en línea recta (hijos, nietos).
Nota profesional: La ley exige que estas personas sean «humanas» y que sus ingresos anuales no excedan de una Unidad de Medida y Actualización (UMA) anual elevada al año. Las mascotas, al ser consideradas jurídicamente como «bienes» o «seres sintientes» (dependiendo de la legislación civil local), no entran en la categoría de parentesco que exige la LISR.
2. El criterio del SAT sobre Gastos Veterinarios El SAT ha sido enfático en su portal de «Deducciones Personales» al señalar que los gastos médicos y funerarios de mascotas no son deducibles. Al no existir una clave de producto o servicio (CPS) vinculada a deducciones personales para honorarios veterinarios en la Declaración Anual de personas físicas, cualquier intento de aplicarlos podría derivar en un rechazo de la devolución de saldo a favor.
3. Tratamiento en la Ley del IVA A diferencia de los alimentos para humanos o animales destinados a la ganadería (tasa 0%), el alimento procesado para perros, gatos y pequeñas especies domésticas grava a la tasa del 16% de IVA (Art. 2-A, fracción I, inciso a, de la Ley del IVA). Esto refuerza la visión del legislador de que las mascotas son una manifestación de capacidad contributiva y no una necesidad básica de subsistencia familiar.
¿Ha habido intentos de cambio?
Sí. Recientemente (entre 2024 y 2026), se han presentado diversas iniciativas en la Cámara de Diputados para reformar el artículo 151 de la LISR y permitir la deducción de honorarios veterinarios. Los argumentos principales son:
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El bienestar animal como salud pública.
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El reconocimiento de las «familias multiespecie».
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Fomentar la formalidad en las clínicas veterinarias.
Sin embargo, hasta este momento, ninguna de estas reformas ha sido aprobada e integrada a la ley vigente.
Aquí la situación cambia radicalmente. En el mundo de los impuestos, el propósito del gasto lo es todo. Mientras que una mascota es un gasto personal, un perro guardián entrenado para la vigilancia de tu negocio entra en una categoría técnica distinta.
Es vital que distingas entre un «miembro de la familia» y un «activo o herramienta de seguridad».
¿Es deducible? La respuesta corta es SÍ, peeerooo bajo ciertas condiciones.
A diferencia de los gastos personales, los gastos de un negocio deben cumplir con el principio de ser «estrictamente indispensables» para los fines de tu actividad.
Fundamentos Legales y Requisitos
Para que el SAT te permita deducir el alimento, veterinario y entrenamiento de un perro de seguridad, debemos apoyarnos en lo siguiente:
1. Artículo 27, Fracción I de la LISR (Indispensabilidad) Este artículo señala que las deducciones deben ser estrictamente indispensables para la obtención de los ingresos. Si tu negocio es una bodega, una fábrica o un local en una zona de riesgo, contar con seguridad canina es una estrategia de protección de activos (inventarios, maquinaria).
2. Clasificación como «Inversión» o «Gasto»
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La adquisición: Si compras un perro ya entrenado con un costo elevado, contablemente se puede tratar como una inversión (activo fijo), similar a comprar una cámara de vigilancia, y se deprecia conforme a las reglas de activos.
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El mantenimiento: El alimento, las vacunas y el adiestramiento continuo se registran como gastos operativos del ejercicio.
3. La «Materialidad» (La prueba de fuego) No basta con tener la factura (CFDI). Para evitar que el SAT considere que estás metiendo los gastos de tu mascota personal como si fueran del negocio, debes contar con:
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Certificados de entrenamiento: Documentos que avalen que el perro está capacitado para guarda y protección.
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Registro de activos: El perro debe estar identificado en la contabilidad de la empresa.
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Evidencia física: El perro debe permanecer en el domicilio fiscal o establecimiento del negocio, no en tu casa.
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Bitácoras de seguridad: Donde se mencione la presencia del binomio canino en los turnos de vigilancia.
Resumen de Deducción: Negocio vs. Personal
El tema del IVA
A diferencia de las personas físicas que compran alimento para su mascota (donde el IVA es un gasto final), para tu negocio, el IVA que pagues en el alimento del perro guardián es acreditable. Esto significa que puedes restarlo del IVA que le cobras a tus clientes, lo cual representa un beneficio financiero directo para tu flujo de efectivo.
Consejo IAContable: Asegúrate de que el CFDI del alimento y el veterinario tenga el RFC de tu empresa o actividad profesional, y que el uso del CFDI sea «G03 – Gastos en general».





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