¿Cuánto dinero en efectivo puedes guardar sin declarar al SAT? (Y nadie te lo dijo…)
¿Cuánto dinero en efectivo puedes guardar sin declarar al SAT? (Y nadie te lo dijo…)
Ese famoso «secreto que nadie te dice» sobre el efectivo y el SAT tiene muchos mitos alrededor. Es completamente comprensible que exista confusión, ya que la información fiscal a veces parece estar encriptada. Pero vamos a aterrizarlo en la realidad y con los datos exactos.
Aquí tienes la verdad sin filtros sobre cuánto efectivo puedes manejar, guardar o depositar sin que el SAT te llame a cuentas:
1. El límite en los bancos: La regla de los $15,000 pesos
Si hablamos de ingresar dinero al sistema financiero (es decir, ir al cajero o ventanilla y depositar billetes o monedas), el límite es de $15,000 MXN al mes.
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¿Qué pasa si te pasas? Si la suma de todos tus depósitos en efectivo en un mes, dentro de un mismo banco, supera los $15,000 pesos, el banco tiene la obligación legal de notificarle al SAT.
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Lo que NO cuenta: Las transferencias electrónicas (SPEI), los cheques o los traspasos no entran en este límite mensual. El SAT ya tiene rastro de ese dinero porque es digital.
2. Guardar dinero «bajo el colchón»: Sin límite legal, pero con trampa
Si te refieres a literalmente tener los billetes guardados en una caja fuerte en tu casa, no existe ninguna ley que te limite una cantidad. Puedes tener 100 pesos o 5 millones de pesos guardados sin declarar.
Pero aquí está la trampa (y lo que nadie te dice):
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Pérdida de valor: Por la inflación, ese dinero pierde poder adquisitivo cada día que pasa guardado.
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El problema de gastarlo: El día que quieras usar ese dinero ahorrado para comprar algo importante (como un coche o una casa), vas a chocar de frente con la Ley Antilavado (Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita).
3. Los topes de la Ley Antilavado para pagos en efectivo
Aunque tengas millones bajo el colchón, la ley en México prohíbe pagar en efectivo por encima de ciertos montos (estos se miden en UMAs y se actualizan cada año, pero para que te des una idea):
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Inmuebles (casas, terrenos): No puedes pagar más de aprox. $870,000 MXN en efectivo.
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Vehículos (nuevos o usados): No puedes pagar más de aprox. $350,000 MXN en efectivo.
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Joyas, relojes o arte: El tope también ronda los $350,000 MXN.
Si intentas gastar tu efectivo en estas cosas y superas el límite, el vendedor simplemente no podrá aceptártelo por ley, y si lo intentas meter al banco de golpe para pagarlo por transferencia, el SAT te pedirá que compruebes de dónde salió y que pagues los impuestos correspondientes (ISR).
El veredicto de la realidad: La idea de «esconder» efectivo del SAT a largo plazo es una ilusión. Si el dinero es producto de tu trabajo o ventas, la recomendación más honesta y segura es declararlo. Manejar todo en la informalidad te quita la posibilidad de invertirlo, generar rendimientos reales o comprar bienes grandes sin vivir con el estrés de una auditoría.
Es fundamental tener esta claridad para tener tranquilidad financiera, dejar de tenerle un miedo infundado al SAT y, sobre todo, para cuidar el valor de tu trabajo.
Formas legales de justificar depósitos en efectivo ante el SAT
Si por alguna razón necesitas depositar más de $15,000 pesos en un mes, no significa que automáticamente te vayan a congelar la cuenta o a cobrar una multa. Si el SAT te llega a pedir aclaraciones (lo cual se llama «carta invitación» o auditoría), estas son las formas 100% legales y libres de impuestos de justificar el origen de ese efectivo, siempre que tengas las pruebas:
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Donativos entre familiares de línea recta: El SAT no cobra impuestos (ISR) por el dinero que se da entre cónyuges (esposos), de padres a hijos, o de hijos a padres. Ojo: esto no aplica para depósitos entre hermanos, tíos o primos.
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Pensión alimenticia: Los depósitos destinados a cubrir las necesidades de los hijos (comida, colegiaturas, gastos médicos) dictaminados legalmente, están exentos de impuestos.
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Préstamos personales: Si alguien te presta efectivo y tú lo depositas a tu cuenta, ese dinero no es un ingreso, es una deuda, por lo tanto no paga impuestos. El respaldo necesario: Si es una cantidad fuerte, necesitas un contrato de mutuo (préstamo) firmado y, de preferencia, certificado por un notario para darle validez oficial ante el SAT.
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Venta de artículos personales: Vender tu celular usado, muebles de segunda mano o tu coche particular no genera impuestos adicionales, siempre que no te dediques a eso de forma comercial y no rebasen los montos exentos de la ley.
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Tus propias ventas facturadas: Si tienes un negocio y cobras en efectivo, puedes depositar $50,000 o $100,000 pesos sin ningún problema, siempre y cuando le hagas una factura (CFDI) al público en general por ese monto y declares el pago de tus impuestos mes a mes.
El «impuesto silencioso» de guardar dinero bajo el colchón
Si la opción de declarar o justificar te parece tediosa y decides simplemente dejar fajos de billetes en tu clóset, te vas a enfrentar al ladrón más silencioso de todos: la inflación.
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Pérdida real de dinero: La inflación hace que las cosas cuesten más cada año. Si hoy guardas $100,000 pesos en una caja fuerte, dentro de cinco años seguirás teniendo físicamente los mismos billetes, pero ya no te va a alcanzar para comprar el mismo coche o dar el mismo enganche que te hubieras comprado hoy. Tu dinero perdió poder adquisitivo.
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El costo de oportunidad: Al tener tu dinero «escondido» del SAT, también lo estás escondiendo de las inversiones. No puedes meterlo al banco a que te pague intereses seguros porque te saltaría la alerta de la que ya hablamos.
La realidad es que el esfuerzo que haces para ganar dinero merece ser protegido, y tenerlo estancado por miedo al fisco termina costándote más caro a largo plazo.











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